La Fundación Los Carriles celebra una sobrecogedora e inolvidable
Los usuarios de la Fundación Los Carriles han protagonizado un encuentro escalofriantemente memorable repleto de creatividad, risas monstruosas y una envidiable camaradería con motivo de la noche más espeluznante del año. La sede se transformó en un auténtico pasaje del terror donde las creaciones artesanales, los disfraces de ultratumba y la presencia de su inseparable mascota inundaron cada rincón de magia, ilusión e inclusión.
Una ambientación de ultratumba moldeada con el corazón
Cada pasadizo y estancia del centro fue tenebrosamente engalanado por los propios participantes, quienes emplearon sus habilidades para dar vida a una escenografía digna de una historia de misterio:
- El gran portal de bienvenida: Un imponente y sangriento pendón con el lema «¡FELIZ HALLOWEEN EN CARRILES!» franqueaba el paso a los intrépidos visitantes.
- El aquelarre y su caldero borboteante: Un rincón embrujado donde las miradas de los propios usuarios emergían atrapadas en las burbujas de un brebaje mágico.
- Guardianes de la noche: Las paredes cobraron vida propia custodiadas por calabazas de sonrisas macabras, brujas de doradas melenas, guardianes de paja, gnomos de los bosques oscuros y sombras voladoras de murciélagos y fantasmas.



La mascota de Carriles: la reina de las tinieblas y la metamorfosis
La emblemática pieza de puzle —símbolo indiscutible de la perfecta encaje e inclusión de la entidad— no quiso permanecer en la sombra e hizo su particular y escalofriante aparición con una deslumbrante variedad de caracterizaciones:
- Monstruos de leyenda: Encarnando al legendario engendro de Frankenstein.
- Hechizos y vendajes milenarios: Envuelta en las milenarias vendas de una momia faraónica o conjurando pócimas misteriosas con sombrero de hechicera.
- La gran calabaza del puzle: Emergiendo de las entrañas de una hortaliza embrujada bajo el lema que los une: «Somos y hacemos Carriles».



Criaturas de la noche, un festín de brujas y recuerdos imborrables
Los verdaderos protagonistas del día deslumbraron a todos con caracterizaciones espeluznantes, luciendo maquillajes con cicatrices, sangre terrorífica y disfraces cadavéricos que no dejaron a nadie indiferente.
Para culminar este aquelarre de diversión, todos los participantes se congregaron en torno a un gran banquetazo monstruoso repleto de manjares, donde entre risas, brindis y un ambiente festivo indiscutible, volvieron a demostrar que el verdadero hechizo de la Fundación Los Carriles reside en la alegría de estar unidos. ¡Una fiesta de miedo que quedará grabada en la memoria del centro!






A través del arte, la caracterización y el trabajo en equipo, los usuarios y el equipo de la Fundación Los Carriles demuestran cada año que la fiesta de Halloween es una oportunidad perfecta para fortalecer lazos, potenciar el desarrollo personal y compartir momentos inolvidables.
